
Con una sutil imponencia y fuerza inesperada, esta exótica flor con forma de estrella, endémica de la región amazónica, la Orinoquía y el escudo Guayanés, aparece en terrenos arenosos y hostiles, expuestos a inundaciones y altos grados de sol, sorprendiéndonos por su resiliencia y adaptación.
Sus pétalos cónicos entre suculentos y potentes, le permiten protegerse y luego al secarse, permanecer y darle sentido a la eternidad.
De verano e invierno, cíclica y mágica, es una flor emblemática de nuestra Colombia.
Especie:
De verano - Schoenocephalium teretifolium
De invierno – Guacamaya Superba

